Ambigüedad en la traducción
Monday, January 14th, 2008– www.goihata.com
La ambigüedad en el lenguaje es una muestra de la complejidad del idioma mismo ya que es parte esencial de él y más que un obstáculo deberíamos verla como un elemento que otorga valor. Si podemos entender algo en dos o más sentidos ya nos hemos topado con la ambigüedad; si ocurre en una sola palabra se denomina lexical y si se encuentra en una oración es estructural. En el primer caso, “Nota” es “un tono musical” o un “escrito muy corto”. En el segundo caso, “A Lorenzo le gusta dibujar a su modelo de pie” (¿quién está de pie? ¿Lorenzo o su modelo?).

Tendemos a pensar que el lenguaje es un medio claro y concreto para comunicar ideas de una manera muy precisa pero incluso cuando utilizamos el lenguaje literalmente, surgen los malentendidos y se producen cambios en el significado. La gente puede ser ambigua de manera intencional o no. La ambigüedad es de alguna manera un vehículo poético porque la naturaleza humana es encontrar un significado en cada intercambio. Se nos da un texto y a cambio, damos nuestra interpretación. Nuestras propias asociaciones nos permiten entender lo que se presenta ante nosotros. La mayoría de las ambigüedades se solventan fácilmente por nuestra habilidad para resolverlas aprovechándonos del contexto y de nuestro conocimiento del mundo, cosa que no pueden hacer los sistemas de computación que por no tener este conocimiento no pueden interpretar el significado del contexto.
Sin embargo, en la Traducción la ambigüedad debe ser manejada con sumo cuidado ya que en algunos casos debemos presentar la información de manera literal, es decir, como está dicha y no como nosotros la interpretamos y en otros casos tenemos que ser lo menos literal posible para ser más precisos y permitir que sea el lector el que interprete y no nosotros.
Paulina Torres De Witt
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