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Al traducir un idioma ningún problema es demasiado pequeño y ningún término demasiado trivial para ser ignorado. Es probable que la gente que reciba nuestra traducción no conozca el idioma del texto original, de lo contrario posiblemente no nos hubiesen contratado. Ellos confían en nuestro profesionalidad y debemos reciprocar esa confianza con un servicio impecable en la medida de nuestras posibilidades. Los traductores debemos ser capaces de discernir sutilezas y matices constantemente, investigar sobre la terminología, las expresiones coloquiales y los cambios en el lenguaje para sentirnos con confianza al momento de trabajar en una traducción difícil.
El problema más arduo que podemos tener es cuando encontramos un concepto o una palabra que no existe en el idioma al cual estamos traduciendo. Hay varios ejemplos tales como instrumentos financieros, disposiciones gubernamentales, procedimientos legales, estructuras de negocios, etc., los cuales varían de una nación a otra así como de una cultura a otra. ¿Cómo se traducen las palabras tatami, karate, kamikaze del japonés al español? Con la ayuda de los glosarios podemos acercarnos a la esencia pero usualmente los traductores manejamos información nueva o material operativo o altamente especializado así que es admisible que tengamos que traducir utilizando un vocablo poco común, o incluso promover uno de nuestra propia autoría, o que debamos recurrir a la Nota del Traductor para explicar el significado del término.
Otro problema es traducir a partir de material manuscrito. Lo que quizás pueda parecer una hoja llena de ideas desordenadas y de tachaduras puede ser (el Anexo IV de una demanda internacional! Así que tenemos que tener mucho cuidado al plasmar la información garantizando que el concepto sea preciso y fiel al original.
Cuando no estemos seguros de un término o frase, la regla fundamental es preguntar. Si tenemos dudas o preguntas sobre una traducción debemos contactar al cliente, si esto es posible, o al menos escribir una nota para que se puedan hacer los ajustes necesarios en la traducción. Esto es preferible antes que entregar información errónea o inadecuada con la que no nos sintamos completamente satisfechos. Lo que nos entregan para traducir es importante para alguien en algún lugar, por lo tanto, el hacerlo bien tiene que ser importante para nosotros también, además de que el beneficio directo es que obtendremos más trabajo de ese cliente en particular.
La traducción es tanto un arte como una habilidad. Profundicemos en el conocimiento de nuestros idiomas y la confianza y experiencia adquiridas harán que los problemas sean más rápidos de resolver.
Paulina Torres De Witt
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