¿Qué nos convierte en un buen traductor?

¡Definitivamente la práctica! El traductor cuenta con muchos recursos tales como diccionarios especializados, tesauros, libros de sinónimos y vocabulario técnico de un campo particular, libros de referencia para encontrar el equivalente a determinada terminología, páginas web, etc., pero es el cúmulo de experiencia en el proceso de investigación, aunado a las habilidades de expresión y comprensión, lo que nos permite trabajar de manera organizada y metódica para que la versión traducida sea tan precisa como el texto del idioma base. Siempre estamos a la búsqueda de nueva información renovando así el conocimiento acumulado. Claro está que ser bueno en idiomas no es suficiente para ser un buen traductor. Es realmente importante redactar de manera clara, con el vocabulario, la sintaxis y el estilo correctos, en nuestra lengua materna para poder ofrecer un servicio de traducción de confianza, además de tener habilidad en el manejo de los equipos y programas actuales para procesamiento de texto.
Sentir fascinación por el lenguaje es clave para un traductor pues mientras más conocemos, ¡más deseamos saber! Quizás es natural pero me inclino a pensar que es algo que se desarrolla con nuestro interés en seguir aprendiendo y, por ende, actualizándonos. Hay traductores que son expertos en determinadas áreas y utilizan su dominio del idioma para trabajar en esa área. A otros les encanta escribir y como traductores hacen lo que les gusta y reciben una remuneración por ello. Otros se sienten intelectualmente estimulados ante la extensa variedad de temas en los que se puede trabajar y disfrutan enormemente del aprendizaje que adquieren durante el trabajo de traducción.
Los traductores tenemos que conseguir un equilibrio entre la fidelidad del texto de origen y la lectura entendible en el idioma al que se traduce. Hemos visto muchas veces material que se nota de inmediato que ha sido traducido y que incluso nos permite deducir el idioma desde el que se tradujo. La mejor traducción es la que nadie detecta como traducción, la que parece haber sido escrita originalmente en el idioma al cual estamos traduciendo. Claro que no es tarea fácil pero definitivamente es nuestra meta. Nuestro mejor trabajo es cuando nadie se da cuenta de que hemos traducido. En otras palabras, seamos discretos, permanezcamos invisibles. Permitamos que otros se beneficien con el conocimiento que requieren sin tener que preocuparse por los malos entendidos que surgen de la traducción inapropiada del texto.

Paulina Torres De Witt
www.goihata.com

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One Response to “¿Qué nos convierte en un buen traductor?”

  1. David Sawada Says:

    Definitivamente un artículo muy interesante. Me ha gustado especialmente el punto referente a “pasar desapercibidos”.

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